La pescadilla que se muerde la cola: el BCE señala que el último reducto de la inflación son unos pocos alimentos que lo están alterando todo
- Raymond Demorizi
- 15 ene
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La batalla contra la inflación parece ganada y ya se sitúa en un crecimiento del 2% interanual según los datos de Eurostat. El BCE ha conseguido estabilizar el índice de precios en su nivel objetivo, y sin grandes sustos de las lecturas oficiales del IPC, la institución lleva ya tiempo preocupada por aprovechar este buen momento para detectar aquellos elementos que siguen presionando al alza a la cesta del IPC. El BCE ha publicado un análisis de las tendencias de precios de los alimentos, uno de los principales retos que tiene por delante el banco central por seguir impulsando al alza a la cesta total. Lo que pase con ellos marcará el futuro de todo el IPC europeo.Si bien ha descendido hasta alcanzar un crecimiento del 2,4% en diciembre, la tasa de inflación alimentaria ha estado en una media interanual del 2,9% en todo el año y se ha mostrado particularmente resistente todo el ejercicio. Sin embargo, el BCE ha señalado que esta última resistencia no es general, la mayoría de los alimentos no están viendo subidas claras de precios… pero hay una serie muy concreta de productos que están sacudiendo por completo la estadística. Se trata de la carne (principalmente de vacuno), como principal fuente de presión al alza para la inflación de los alimentos, y de otras dos categorías que incluyen varios elementos: la de "café, té y cacao", y la de "azúcar, mermelada, miel, chocolate y dulces". Aunque hay que distinguir bien entre los distintos alimentos que se encuentran dentro de estas categorías tan generales en la inflación europea, ya que, por ejemplo, ni el azúcar ni el cacao han creado presiones inflacionistas en los últimos meses, la realidad es que unas pocas materias primas agrícolas y ganaderas están tirando para arriba de toda la cesta. Para poner en perspectiva la importancia de estos productos tan concretos, el BCE señala cómo sólo estos tres grupos representaron el 50% de toda la subida inflacionaria en la alimentación. Mientras, el resto de productos, que representan un 75% de la cesta, no han sido una fuente tan potente de alzas en los precios. Hay una serie de dudas que se plantean a raíz de esto. Siendo unos elementos tan específicos… ¿por qué están subiendo tanto que trastocan todo el índice? Y más importante, ¿qué podemos esperar de ellos los próximos meses? Porque, en caso de que haya una relajación pronto esto sería un cambio paradigmático para un BCE que lleva más de un año señalando a los alimentos como uno de los grandes pilares que sostienen la amenaza de la inflación. Más allá de las subidas, los precios de los alimentos son algo muy sensible para los bancos centrales y los consumidores, ya que, en el caso de estos últimos, cambian por completo sus perspectivas económicas y respecto al IPC, algo que preocupa al BCE, por el hecho de que aumente la percepción general sobre la inflación. "Las personas prestan especial atención a la evolución de los precios de los alimentos porque compran alimentos con frecuencia, representan una parte considerable de su presupuesto y el margen de sustitución es limitado. Esto significa que la compra de alimentos puede influir desproporcionadamente en sus creencias sobre la inflación general", defiende el BCE. El banco central parece preocupado por el hecho de que los ciudadanos no terminan de percibir que el organismo ha conseguido meter en vereda a la inflación media en el objetivo del 2%. Hay elementos que distorsionan este dato, como por ejemplo, ser un indicador medio de toda la inflación de la eurozona. Por ejemplo, en el caso de España, la inflación ha cerrado el año en el 3%, muy por encima del objetivo del BCE y de la media europea. El motivo de las subidas: una pescadilla que se muerde la cola El BCE trata de encontrar los motivos que han presionado al alza a la inflación de los bienes alimenticios en 2025, y hay un claro responsable tras la subida: el encarecimiento de los precios de las materias primas alimenticias globales. Es decir, los productos alimenticios que necesitan para producir, a su vez, los alimentos en la Unión Europea. El banco central analiza la composición de los distintos motivos, revisando la desviación que se ha producido en las distintas fuentes inflacionistas respecto de su media de largo plazo, y el gráfico no deja ninguna duda: en 2025, tanto los precios que cobran los agricultores y ganaderos (la categoría que denominan "precios a las puertas de las granjas"), como los que cobra la industria alimenticia antes de llevar los productos al supermercado (procesamiento industrial, envasado, transporte largo, márgenes industriales), han estado muy por debajo de la media de largo plazo, por lo que han sido componentes que han servido de colchón frente a las subidas de precios. Lo mismo ha ocurrido con la energía durante todo el año, especialmente en los primeros meses de 2025: los precios de la energía han sido también un apoyo que ha evitado mayor inflación en la comida. El principal componente que ha presionado al alza a los precios ha sido el de las propias materias primas, algo que se puede apreciar en los precios. El otro factor que ha aumentado la inflación, según el análisis del banco central, usando datos de Eurostat, la Comisión Europea y HWWI, es el que catalogan como "sin explicación". Todo un misterio. El encarecimiento de la carne impulsa la inflación alimentaria Al analizar los componentes que maneja el BCE para explicar el incremento de los precios de los alimentos, el principal componente que ha presionado al alza en 2025 ha sido la carne, especialmente en los últimos meses del ejercicio, cuando el resto de componentes de la cesta de alimentos que maneja el banco central se habían moderado, pero no así el de los productos cárnicos. La subida del precio de la carne, en particular las vacas, se ha disparado desde la pandemia, y ahora, en Europa se mantiene como la principal fuente de inflación de los alimentos. Desde la pandemia, y hasta octubre de 2025, en el caso de España el precio de la carne de vaca se ha disparado un 54%, según el INE. España no es la única donde pasa pues el fenómeno se extiende por toda Europa y también en Estados Unidos, donde el incremento de los precios en el mercado de Chicago también ha sido fuerte. Todo viene derivado de unos precios internacionales del ganado que han crecido un 19% los últimos doce meses y un 88% desde la pandemia. Según la Junta de Desarrollo de Agricultura y Horticultura (AHDB, por sus siglas en inglés) la producción de carne de vacuno ha disminuido un 4% en la primera mitad de 2025 mientras las importaciones se disparan un 14%. Esto se debe a "una gran escasez de suministro en el continente que ha provocado un aumento de precios", algo que explica parte de las subidas de precios que se han producido en 2025. Detrás de esta caída de la producción hay una multitud de factores pero, principalmente, la más importante es una industria envejecida donde cada vez hay menos población que, sumado a los mayores costes y menor rentabilidad ha provocado un rebaño cada vez más pequeño. "Se ha reducido de forma estructural el rebaño de ganado mientras las exportaciones se han frenado ante la escasez de oferta, la competencia y unas importaciones avanzando por los altos precios", comenta la Comisión Europea en su informe del sector, publicado en verano. "En comparación con mediados de junio del año pasado, el precio indicativo del macho adulto de la UE ha aumentado un 30%, hasta los 663 EUR/100 kg", comenta la institución. En ese sentido, al ser todas estas subidas basadas en causas estructurales, el BCE tendrá que cargar con este problema durante los próximos años. La FAO destaca que los precios en máximos históricos se deben a una "oferta que sigue ajustada" y sus previsiones apuntaban a "una presión mantenida sobre los precios" de cara a los próximos ejercicios. Factores como la sequía, la regulación, y el encarecimiento de otras materias primas, con las que se alimentan a las reses, han sido el motor de las subidas de precios en los últimos años. Eso sí, desde la UE esperan un alza más pausada. En uno de sus últimos informes vaticinan que "los precios de la carne de vacuno de la UE se estabilicen en torno a los 6 €/kg en 2035 debido a una oferta más limitada y a unos costes de producción más elevados". Es decir, ligeros descensos pero ningún paso atrás importante respecto a las cifras actuales. El cacao no es tan preocupante La presión en la inflación que está generando el cacao es la menos preocupante entre estas materias primas. En los datos que recoge el BCE, el cacao se incluye dentro de una categoría que comparte con el café o el azúcar, y de ahí que pueda haber cierta distorsión por el auge de precios que se ha producido en estas materias primas. La realidad es que el cacao lleva ya varios meses cayendo de precio con mucha fuerza, y ya desde verano del año pasado los descensos fueron constantes. Si en mayo de 2025 el cacao cotizaba en torno a los 11.000 dólares por tonelada, a cierre de septiembre su precio ya había caído por debajo de los 6.000 dólares, y terminó el año en ese rango de precios. De este modo, la materia prima no ha podido ser un componente inflacionista importante en la cesta de precios de alimentos en Europa en los últimos meses. A medida que la demanda de productos con alto contenido en cacao ha ido cayendo en los últimos meses de 2025, por los altos precios que habían alcanzado, y que las previsiones de oferta de la materia prima han crecido, al llegar nuevos productores al mercado, como es el caso de Ecuador, los precios del recurso básico se han moderado y han vuelto a precios más normalizados. El café no sigue el camino del cacao y se mantiene caro La evolución del precio del café es muy diferente a la que ha experimentado el cacao, y la materia prima se mantiene como uno de los motores más importantes de la inflación de los alimentos en Europa en estos momentos. El incremento de precios ha sido vertiginoso en los últimos años, pasando de pagarse en torno a 1,25 dólares por libra en el primer trimestre de 2021, a superar los 4 dólares por libra en la mayor parte de todo el año 2025. Ahora se mueve en el entorno de los 3,6 dólares por libra. El problema para los consumidores es que, a diferencia de lo que ha ocurrido con el cacao, el consumo de café no se está resintiendo tanto por los altos precios, ni tampoco existe una proyección de aumento de la producción mundial que vaya a solventar las tensiones próximamente. Aunque las estimaciones apuntan a que la producción mundial en la cosecha de 2025/2026 será la más alta de la historia, también la demanda global alcanzará un pico histórico. El Departamento de Agricultura estadounidense pronostica que el superávit de producción para el año 2026 será de unos 9,3 millones de sacos (la medida internacional que se utiliza para calcular la oferta y demanda de la materia prima, sacos de 60 kilogramos), frente a una media histórica, desde que existen datos recopilados a partir de 1976, que ha rozado los 40 millones de sacos anuales. Esto augura un año muy ajustado en oferta y demanda, que impedirá que los inventarios mundiales de café vuelvan a crecer con fuerza. De ahí que los precios sigan manteniéndose en niveles estratosféricos, impulsando la inflación de los alimentos en la Unión Europea, el mayor consumidor de café de todo el planeta en términos netos. El BCE espera que se modere a futuro Si bien algunos productos como la carne han venido para quedarse en los precios actuales. El BCE cree que en términos generales este motor inesperado a la inflación general se calmará. "Las tasas de crecimiento intermensuales sugieren una disminución de la presión sobre los precios de algunos productos, como el café, el té, el cacao y los dulces, y las tasas anuales han comenzado a acercarse a su promedio a largo plazo", comenta la institución. Eso sí, que nadie espera un giro radical. En el mundo de los alimentos y la inflación los cambios son siempre muy poco a poco. El motivo es que si bien los precios de las materias primas pueden bailar, hay un importante retraso entre estos bandazos y lo que tardan en llegar a los estantes de los supermercados. "Si bien, por ejemplo, los precios del cacao y del café se han moderado desde sus máximos, todavía siguen trasladando el aumento de los precios anterior que llega al consumidor con retraso", comenta el Banco Central Europeo. Sin embargo, el destino parece claro. "De cara al futuro, se espera que la inflación de los alimentos se modere aún más, apoyada a corto plazo por la moderación de las expectativas sobre los precios de venta". Por lo tanto el BCE puede mirar con relativa calma como una de las mayores fuentes de preocupación y de los pilares que sostienen los precios en la actualidad tiene buenos números para ir moderando con el paso de los meses e incluso los años.








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